Lectoras empedernidas desde la infancia y preocupadas por la falta de diversidad en los perfiles de los personajes que en las obras maestras aparecen. La literatura universal, en este importante aspecto, de universal tiene más bien poco. Por ello, hace tres años comenzamos un proyecto personal para extraer el alma de las obras que consideramos tesoros y darle nuevas formas. Las palabras construyen realidades y nos cansamos de proyectar siempre nuestra realidad o nuestros sueños en personajes masculinos, o en personajes heterosexuales, o en personajes de raza blanca, o en tantos otros perfiles y escenarios repetitivos que nos impedían ampliar nuestros propios horizontes o los de nuestras hijas e hijos. También los de nuestros compañeros.

Por ello hemos creado Espejos Literarios, para aportar nuestro granito de arena en la lucha por la igualdad. Porque si no podemos leer, no es nuestra revolución.

Es un proyecto abierto, que suma libros a nuestras estanterías; libros de antaño que conviven en el presente con la efervescencia cultural del siglo XXI, libros que están a medio camino entre aquellos que otras no pudieron escribir en el pasado y los de aquellas que escribirán su nombre con letras de oro en el futuro.